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Emprender es una forma de ver la vida. Es elegir la lucha sobre el conformismo, es elegir el progreso sobre el estancamiento, es elegir la acción sobre la omisión.

Suena fuerte decirlo pero mi primera motivación para emprender fue el miedo. Estaba en 5to semestre de la universidad y ya me veía graduándome sin encontrar un trabajo bien pago. Mis sueños no encajaban con el sueldo de un empleado recién graduado. Me Empecé a preguntar que tan preparado estaría para el mundo real si me quedaba aprendiendo en la burbuja del aula de clases.

Cuando todos los caminos convencionales no parecen llevarte a la meta debes tomar un camino distinto no convencional. Así que decidí rebelarme. Dejé de asistir a las clases donde no rendía ni me sentía motivado y utilizaba ese tiempo para leer libros de emprendimiento y motivación en la biblioteca de la universidad. No estaba haciendo nada malo, seguía dentro de la universidad, simplemente decidí cambiar de profesores y utilizar mi tiempo de una forma distinta. Era el único que hacía esto en mi universidad, al menos eso creo.

Cada vez que llegaba a clases con un libro prestado de la biblioteca, mis amigos y otros compañeros me miraban raro y se burlaban de mi nuevo hábito, estaban acostumbrados al Marco que desordenaba las clases con ellos y pasaba su tiempo libre entre los videojuegos y las fiestas. Yo entendí su extrañeza, creo que también me hubiese reído igual si hubiese sido el caso contrario. El hecho es que estaba haciendo algo tan raro para la mayoría, que sentía que el riesgo era realmente alto.

Para poder compensar mi inasistencia a algunas clases, contrataba profesores particulares que me ayudaran a hacer los trabajos y tareas de esas materias. Eventualmente se convirtió en un proceso efectivo y simple, yo aprendía de los libros que me gustaban, el profesor daba su clase sin ver mi cara de aburrimiento y mis notas eran de 4 para arriba. Otros se dieron cuenta que mi método funcionaba y aunque a la mayoría no le interesaba eso de “utilizar el tiempo efectivamente leyendo libros”, si les interesaba tener más tiempo libre para trabajar a medio tiempo, viajar o simplemente irse de rumba.

Así nació mi primer negocio. Cómo ya conocía a los mejores profesores particulares y los estudiantes confiaban en mi sistema, fundé una plataforma en línea llamada Tareando.net donde todos podían mandar a hacer sus tareas mientras se dedicaban a su actividad favorita. Al principio eran unos pocos estudiantes de mi carrera, luego fueron de otras carreras, luego de otras universidades, luego de otras ciudades, y terminamos posicionándonos en todo el país. El negocio era tan famoso ya que cada vez que el profesor enviaba un trabajo aburrido y largo a la clase, todos decían “esto es una misión para Tareando” jejej. Aunque muchos padres lo criticaban y otros profesores se pusieron en su contra, lo cierto es que gracias a este sistema, decenas de emprendedores y empleados, pudieron liberarse tiempo para dedicarse a su pasión sin esperar a graduarse y hoy muchos de ellos tienen empresas increíbles, porque desde un principio entendieron el arte de delegar y dedicarse a lo que eran mejores.

Gracias a este sistema, decenas de emprendedores, empleados, pudieron liberarse tiempo para dedicarse a su pasión sin esperar a graduarse y hoy muchos tienen e  empresas increíbles.

Lo qué pasó después, fue más increíble aún. Un día me encuentro con una cuenta de Instagram que se llamaba @QueBoleta. La cuenta se dedicaba a compartir memes sobre situaciones cotidianas en Colombia y haciendo un pequeño sondeo de sus usuarios, me di cuenta que eran estudiantes y jóvenes en su mayoría. Me pareció un buen mercado potencial para publicitar Tareando. Dicho y hecho. La primera publicación fue un hit: casi 300 cotizaciones en menos de 24 horas. Nuestro sistema de atención al cliente -que éramos mi esposa y yo con dos BlackBerry a la mano- colapsó.

Esta historia de éxito en redes sociales fue el principio de una nueva etapa como emprendedor. Me di cuenta el potencial de negocios que había allí y decidí hacerle una oferta de compra al dueño de la cuenta en aquel entonces. Luego de varios tira y afloje, llegamos a un acuerdo y empecé a crear algo que se convirtió en un fenómeno total de redes sociales en el país, @QueBoletaOficial.

Esta cuenta se convirtió en el principal referente de entretenimiento en Colombia, todos interactuaban con ella y querían hacer parte de esta ola. Esto nos llevó a crecer nuestro equipo de trabajo. Empezamos con un director comercial, luego con talentos creativos para suplir la “demanda de memes” en el mercado, diseño, audiovisuales, y así hasta consolidar un equipo de 13 personas en todo el país.

Para resumir todo esto, llegamos a 3,3 millones de seguidores, fuimos la app móvil local más descargada de Colombia en 2014, trabajamos de la mano en alianza con los artistas más famosos del momento, creamos por primera vez unos premios dedicados a premiar las mejores cuentas de Instagram y así sucesivamente, hasta que llegamos a un punto de inflexión.

La pregunta era ¿qué viene ahora?. Todo ese miedo que tenía a mitad de mi carrera se había convertido en una avalancha de trabajo e ideas que había terminado en la consolidación de un proyecto reconocido a nivel nacional, donde ganaba más dinero que cualquiera de mis compañeros e incluso mis propios profesores. Esto generó una fuerte confusión en mí. Pensé que ya había acabado todo. Que mis sueños se habían cumplido muy temprano y que ahora el resto de mi vida no sabría qué hacer.

Afortunadamente Dios tiene una solución para cada problema y él conoce los tiempos de la vida mejor que tú.

Un error en nuestra estrategia de negocios nos llevó a promover una forma de ganar dinero que estaba prohibida por Instagram. Era la venta de cuentas de terceros. Básicamente alguien con muchos seguidores nos decía que quería vender su cuenta para dedicarse a otra cosa y nosotros nos encargábamos de buscarle compradores. El negocio era muy rentable. Instagram se dio cuenta que estábamos promocionando estos servicios y decidieron cerrar nuestra cuenta para siempre.

Allí empezó otra etapa de mi vida.

Afortunadamente Dios tiene una solución para cada problema y él conoce los tiempos de la vida mejor que tú.

Para este entonces estaba recién casado, recién mudado pagando arriendo mes a mes, con gastos del hogar y con un equipo de 13 personas que ahora no sabía qué hacer con ellos. Muchos me ahorraron el trabajo y voluntariamente se fueron de la empresa y otros tuve que dolorosamente decirles que había acabado todo. Cuando el mundo se te derrumba y el edificio que habías construido se hace polvo en tus manos, tienes que aprender cambiar tu mentalidad rápidamente, porque las facturas y compromisos no esperan. Una lección me acompañó en todo este proceso: “De aquí en adelante no sólo trabajarás para ti, ya no se va tratar sólo de dinero y fama, ahora lo vas a hacer por los demás. Es hora de utilizar tu influencia positivamente”. Nunca había visto la vida así. Nunca había visto las redes sociales así. Nunca había visto el emprendimiento así. Ahora todos mis recursos y talentos se convertirían en una herramienta para cambiar el mundo. Esta misión me acompaña hasta ahora. Para ponerte un poco al día, hoy soy el director de UltimaHoraCol, la plataforma de noticias más grande e influyente sobre las nuevas generaciones en Colombia. Sigo trabajando en el proyecto de @Queboleta, creo que el humor y divertir a las personas es algo que nunca dejará de ser una pasión para mi, y ahora estamos enfocados en cimentar las bases económicas para dar saltos hacia otras plataformas, físicas y de mayor complejidad virtual. También sigo con Tareando. Y desarrollo mi función de influenciar positivamente a título personal con tips de emprendimiento y desarrollo personal a través de mi cuenta de Instagram @marcoorozco1. El Marco de antes era una persona a que pesar de:
  • Haber tocado el cielo a muy temprana edad.
  • Haberse codeado con las personas mas famosas del país siendo apenas un estudiante de 8vo semestre. Que tenía en su whatsapp los contactos de los artistas más famosos, jugadores de la selección colombia, cantantes, entre otros.
  • Que era admirado y reconocido por todos en la calle.
Esta persona, así como cualquier emprendedor, vivía con ansiedad por “perderlo todo”, con miedo de “no encajar” y aparentando una persona que no era. Vivía una vida de mentiras y utilizando solo una fracción de su potencial.

¿Qué puedes aprender de mi?

Hoy, mi significado de éxito y mi misión de vida es totalmente nuevo: Influenciar positivamente. Todo lo anterior puede parecer tentador, pero créeme, te terminas estrellando contra un muro. Mucha gente que pensaba que estaban conmigo de verdad, desaparecieron cuando todo se cayó, ya no contestaban Whatsapp y jamás volví a verlos. La fama es un medidor de éxito superficial. Hoy me preocupa más el propósito y mi nuevo medidor de éxito es a cuantas persona influencio positivamente con mi trabajo día a día. ¿Y sabes que es lo mejor? Que vives más feliz, tranquilo, y sigues teniendo el reconocimiento, dinero y las relaciones fructíferas, sólo que ahora están basadas en valores distintos: la amistad, la admiración, el respeto mutuo y la honestidad. Estoy creando una liga de personas para cambiar el mundo. Hoy estoy luchando desde el lado de los buenos, desde el lado de la conciencia y la influencia positiva y no desde el lado de la superficialidad y el interés personal. Quiero invitarte a que te sumes a este equipo, porque este equipo no tiene límites, tiene el apoyo divino y tiene el éxito asegurado.

La fama es un medidor de éxito superficial. Hoy me preocupa más el propósito y mi nuevo medidor de éxito es a cuantas personas influencio positivamente con mi trabajo día a día. 

En una escena de Star Wars Luke se encuentra con él Maestro Yoda preocupado por el poder del lado oscuro y le presenta este interrogante:
“Luke: Vader… ¿El lado oscuro es más fuerte?

El Maestro Yoda responde: No, no, no. Es más rápido, más fácil, más seductor.” Star Wars

Influencia Positivamente,
Con amor,
Marco.

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